ITS y comunidad LGBT+: hablar de salud sin miedo ni vergüenza

Durante mucho tiempo, las infecciones de transmisión sexual (ITS) han sido un tema incómodo, rodeado de silencios, prejuicios y culpas. Para la comunidad LGBT+, ese silencio ha pesado el doble. No porque tengamos “más riesgo” por quienes somos, sino porque históricamente se nos ha negado información clara, acceso a salud sin discriminación y espacios seguros para hablar de nuestro cuerpo y nuestra sexualidad.
Hablar de ITS no es hablar de irresponsabilidad. Es hablar de autocuidado, información y derechos.
Rompiendo el mito: las ITS no tienen orientación sexual
Una ITS no distingue entre personas heterosexuales, gays, lesbianas, bisexuales, trans o no binarias. Lo que sí marca la diferencia es el acceso a educación sexual, la prevención y la atención médica oportuna.
Sin embargo, muchas personas LGBT+ crecen sin educación sexual inclusiva. Nadie les explicó cómo cuidarse en relaciones entre personas del mismo sexo, con parejas diversas o con cuerpos que no entran en la norma cisheterosexual. El resultado: desinformación, miedo a preguntar y diagnósticos tardíos.
Las ITS más comunes y lo que debes saber
No es necesario entrar en pánico ni memorizar nombres médicos, pero sí entender lo básico:
- VIH: hoy no es una sentencia de muerte. Con tratamiento, una persona puede tener una vida larga, plena y sin transmitir el virus (indetectable = intransmisible).
- Sífilis, gonorrea y clamidia: suelen ser tratables, pero muchas veces no presentan síntomas claros.
- VPH: es muy común y no solo afecta a mujeres cis; también puede provocar cáncer anal, de garganta o genital.
- Herpes: no tiene cura, pero sí tratamiento y manejo.
El problema no es la existencia de estas infecciones, sino no detectarlas a tiempo.
El estigma también enferma
En la comunidad LGBT+ persiste una herida histórica: durante años se nos señaló como “culpables” de epidemias, especialmente del VIH. Ese estigma sigue vivo cuando alguien evita hacerse una prueba por miedo al juicio, cuando un médico hace comentarios inapropiados o cuando una persona es rechazada por su estatus serológico.
El estigma no previene. La información sí.
Cuidarse también es un acto político
Hacerse pruebas regularmente, usar métodos de prevención (como condón o PrEP), hablar con la pareja sobre salud sexual y exigir atención médica digna no es solo autocuidado: es resistencia.
En un mundo que muchas veces nos quiere avergonzados, hablar abiertamente de salud sexual es un acto de amor propio y colectivo.
Hablemos más, juzguemos menos
No deberíamos sentir culpa por tener deseo, por explorar nuestra sexualidad o por equivocarnos. Las ITS pueden pasarle a cualquiera. Lo importante es qué hacemos después: informarnos, atendernos y apoyarnos entre nosotres.
Hablar de ITS dentro de la comunidad LGBT+ no nos debilita.
Nos hace más conscientes, más libres y más fuertes.